A veces, cuando una casa se está asentando o se está inclinando, aunque sea minúsculo el movimiento, suele tener repercusión en las puertas y éstas empiezan a abrirse o cerrarse solas; o lo que es peor, empiezan a rozar con el suelo. Para evitar el rozamiento de la puerta con el suelo, si podemos quitar la puerta la quitaremos y posteriormente la lijaremos hasta que se vea que no tocará más en el suelo. Si no puede quitar la puerta, podrá evitar el roce colocando una lija colocando el grano hacia arriba, de este modo se irá lijando el bajo de la puerta cada vez que abre o cierra la puerta.
jueves, 15 de noviembre de 2007
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