Resulta más fácil retirarlos a la hora de servir un plato, si antes de ponerlos en el guiso los hemos pinchado con un palillo.
Para lograr que resulte más sabroso, en el momento de macharlo en el mortero, añádele una pizca de sal.
No deben de conservarse en recipientes cerrados; se pudrirán con rapidez.
Puedes evitar el mal aliento que deja el ajo crudo, masticando una ramita de perejil o un grano de café. Y el olor de las manos, frotándolas con limón.
sábado, 17 de noviembre de 2007
Ajos
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